Inframundo
La cosmovisión maya concebía el universo como una estructura tripartita, compuesta por el mundo celeste, el plano terrestre y el inframundo, todos interconectados por ejes sagrados y fuerzas divinas. En este sistema simbólico, el inframundo, conocido coloquialmente como Xibalba, ocupaba un lugar central no solo como destino de los muertos, sino como un espacio fundamental de transformación, regeneración y equilibrio cósmico. Lejos de representar un ámbito exclusivamente punitivo, Xibalba era entendido como una dimensión necesaria dentro del ciclo continuo de vida, muerte y renacimiento.
El inframundo maya es representado como un reino subterráneo y acuático, íntimamente relacionado con elementos naturales como cuevas, cenotes, ríos subterráneos y cuerpos de agua, los cuales funcionaban como entradas simbólicas y físicas al inframundo. Estos espacios eran considerados lugares liminales, donde el mundo humano se conectaba con el ámbito de lo sobrenatural. La arqueología y la iconografía maya evidencian la importancia ritual de estos sitios, frecuentemente asociados a ofrendas, sacrificios y prácticas funerarias destinadas a asegurar el tránsito adecuado del alma y el favor de las deidades del inframundo.
Mitología
El Popol Vuh, texto fundamental de la tradición maya quiché, constituye una de las principales fuentes para comprender la naturaleza simbólica de Xibalba. En sus relatos, el descenso de los héroes gemelos, Hunahpu y Xbalanque, al inframundo representa un paradigma del viaje ritual y del enfrentamiento con las fuerzas del caos. A través de pruebas impuestas por los dioses de la muerte —como las casas de la oscuridad, del frío, de los jaguares o de los cuchillos—, el texto articula una narrativa donde la inteligencia, el sacrificio y el orden triunfan sobre la destrucción. Estas historias no solo explican el origen del mundo y de los astros, sino que también reflejan la concepción maya del poder, la legitimidad y el equilibrio entre vida y muerte.
En tiempos prehispánicos el dios L fue una de las deidades más enigmáticas del panteón maya, asociado principalmente con el inframundo, el comercio y la riqueza. Se le representa como un anciano con rasgos de jaguar que porta un gran sombrero adornado con plumas, sobre el cual frecuentemente se posa el ave Muwaan, asociada con la noche, la muerte y los presagios, reforzando su vínculo con lo sobrenatural y el inframundo. También suele aparecer fumando un puro, portando bastones y con una carga de comerciante. Aunque se le considera el regente del inframundo, es parte de un complejo sistema de deidades relacionadas con él.
Dioses de la muerte
En la cosmovisión maya prehispánica existen varias deidades relacionadas con la muerte y el inframundo. El dios L, caracterizado por su sombrero, su cigarro y sus rasgos de jaguar, es uno de los más importantes, apareciendo como figura principal de las cortes del inframundo. También destacan los dioses de la muerte, que suelen aparecer con rasgos esqueléticos o cadáveres en descomposición adornados con ojos desorbitados, símbolos mortuorios, huesos cruzados, fuego y fluidos saliendo de su vientre. Además, en la región de Cotzumalguapa, en la costa sur de Guatemala, se desarrolló una iconografía particular de dioses de la muerte, caracterizados por rostros descarnados, mandíbulas prominentes y elementos que sugieren sacrificio, decapitación y abundancia, evidenciando la complejidad y diversidad de las creencias mayas sobre la muerte.
Seres sobrenaturales
El inframundo maya está poblado por una compleja variedad de seres sobrenaturales que combinan rasgos humanos y animales, reflejando una profunda conexión entre la naturaleza y las concepciones de este lugar. Entre los animales asociados destacan el murciélago, el jaguar, los búhos, aves acuáticas y peces. Los cormoranes, por ejemplo, fueron de gran importancia en la cosmovisión, ya que son seres capaces de dominar los diferentes planos del universo, pueden surcar los cielos, permanecer en la tierra y sumergirse a las profundidades del inframundo en las aguas de los lagos.
Otros personajes enigmáticos los constituyen los wahyis, entidades anímicas ligadas a la identidad y poder de los gobernantes y que suelen actuar en un ámbito onírico o en el inframundo. Estos seres podían ser enviados para causar enfermedad, daño o protección, y aunque encarnan la relación entre el ser humano y el mundo espiritual, también forman parte de una dimensión política, donde refuerzan la autoridad y el estatus de las dinastías.
Dios jaguar del inframundo
El dios jaguar del inframundo es una deidad compleja que protagoniza pasajes mitológicos plasmados en el arte maya. Se encuentra íntimamente relacionado con el tránsito del sol nocturno y puede simbolizar la conexión entre la vida y la muerte, el sacrificio, la decapitación, el fuego y la guerra. Suele tener cuerpo humano y cabeza con rasgos de felinos, colmillos prominentes, oreja de jaguar y una vírgula o cordón que recorre la parte inferior de sus ojos y se entorcha sobre su nariz formando un 8. En la escritura personifica al numeral siete y es una de las deidades asociadas con la cuenta de las lunaciones.








